SIN SENTENCIA

Siete años del caso terrorismo

Ataque a la casa del cardenal y el operativo en Las Américas

Poco después de la medianoche del 15 de abril de 2009, una explosión sacudió la calle Seminario, a media cuadra del segundo anillo de la capital cruceña. Desconocidos a bordo de un vehículo lanzaron un artefacto explosivo en la puerta del garaje de la casa del cardenal Julio Terrazas (+) y huyeron del lugar.

Un día después de este hecho, más concretamente en la madrugada del 16 de abril de 2009, un equipo de policías irrumpió en el cuarto piso del hotel Las Américas, acabaron con la vida de Eduardo Rózsa y de otros dos extranjeros Árpad Magyarosy, Michael Dwyer, y detuvieron a Mario Tadic y Elöd Tóásó, únicos sobrevivientes del operativo.

El Gobierno acusó a estas personas y otras más, que huyeron del país, de pertenecer a una célula terrorista, de estar preparando la separación de Santa Cruz a través de enfrentamientos armados y de pretender matar al presidente Evo Morales.

Detenciones y fugas 

Después del operativo en Las Américas, se comenzó una cacería de brujas en Santa Cruz. Personalidades cruceñas acusadas de estar vinculadas con el grupo Rózsa fueron perseguidas y detenidas. Los primeros en ser capturados y llevados a La Paz fueron los exunionistas Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza. Se ordenó su encarcelamiento al ser encontrados sospechosos de haber participado del supuesto alzamiento armado y presunto terrorismo.

Luego fue detenido Gelafio Santiesteban, hijo de un general del Ejército, que desde aquella vez se mantiene con detención preventiva, primero en La Paz y ahora en Santa Cruz.


El fiscal Marcelo Soza, encabezó la comisión de investigadores. Durante el proceso fue acusado de extorsionar a empresarios, políticos y líderes cívicos para no ser incluidos en el proceso. Tuvo algunos reveses jurídicos por llevarse un proceso que se originó en Santa Cruz a la sede de Gobierno, pero al final el Tribunal de Justicia paceño ordenó que el caso sea sustanciado allí.


18 de los 39 acusados por la Fiscalía, optaron por salir del país y no ser parte del juicio. Dejar familia, trabajo y amigos atrás fue una decisión escalonada, ya que mientras unos eran detenidos en La Paz luego de dar su declaración informativa sobre el caso, otros cruzaban las fronteras del país de manera anónima y se conocía sobre su paradero días después.

Los que eligieron este destino y han sido declarados rebeldes por la justicia, pero insisten en su inocencia desde otras tierras son: Guido Nayar, Mario Antonio Paniagua Alpire, Gelafio Santiesteban Hurtado, Branko Marinkovic, Alejandro Melgar, Hugo Achá, Alejandro Brown, Luis Hurtado, Rony Hurtado, Enrique Vaca, Lorgio Balcázar, David Sejas, Alfredo Saucedo, Héctor Laguna, Pablo Humberto Costas, Mario Bruno y Luis Orlando Justiniano.

Inicio del juicio

Tres años y seis meses después del operativo en Las Américas, en octubre de 2012, el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz ordenó iniciar el juicio oral en contra de 39 acusados de haber cometido los delitos de alzamiento armado y terrorismo en el país. Las audiencias comenzaron con 21 sindicados presentes y 18 con refugio político en otros países, principalmente Brasil.


Debido a los problemas de salud de muchos de los procesados, la sede de las audiencias, que en principio se planteó sea La Paz, fue cambiada e hizo que los procesados pasen por ciudades como Cochabamba y Tarija, donde Ronald Castedo sufrió un infarto.

El tribunal está conformado por Sixto Fernández y Elena Gemio, ambos jueces de carrera, y por las ciudadanas Anastasia Calizaya y Sonia Mamani.

Marcelo Soza huye a Brasil y hace revelaciones 

El fiscal Marcelo Soza, que no participó en el operativo en el hotel Las Américas, se mantuvo firme en sus funciones pese a que en los dos primeros años del juicio se filtraron audios en los que supuestamente se lo escuchaba decir que el caso terrorismo fue un montaje político y que el Gobierno estaba involucrado en el proceso para anular la oposición política que surgía en el oriente del país.

Se presentaron denuncias e intentaron hacer pericias para conocer la verdad sobre estos audios, pero ninguna autoridad siguió la causa. A la par Soza era azuzado por familias como la del procesado Zvonko Matkovic, que lo acusaban de haberlos extorsionado. Los testimonios de los exasesores del Ministerio de Gobierno, Fernando Rivera, Dennis Rodas y Boris Villegas, presos por otro caso, aseveraban que las denuncias eran ciertas y que el caso terrorismo fue armado.

La presión terminó haciendo que Soza salga del país el 11 de marzo de 2014, asegurando que su vida estaba en peligro. Desde su nuevo destino, Brasil, donde goza de refugio político, envió una carta a Bolivia y tuvo contacto con varios medios de comunicación, explicando que el caso terrorismo fue un montaje del Gobierno.

Cinco se declaran culpables y validan la acusación fiscal

La salida de Marcelo Soza y del policía que era su custodia personal, el exteniente de la Policía José Juan Laguna, mantuvieron un año de constantes dudas sobre el caso. 2014 fue una gestión en la que los procesados en este caso vieron validadas sus versiones por aquellos que en principio los acusaban y en las audiencias del juicio, que ya habían sido traídas a Santa Cruz, se respiraba un cierto aire de victoria. Sin embargo, en 2015 todo cambió y los procesos abreviados de los dos sobrevivientes del operativo en el hotel Las Américas, Elöd Tóásó y Mario Tadic, además de la aceptación de culpa de Juan Kudelka, supuesto encargado del manejo de los aportes financieros de Branko Marinkovic; de Ignacio Villa Vargas, testigo clave de la Fiscalía y que conoció al grupo de Eduardo Rózsa, y el coronel retirado de Ejército, Zoilo Salces, contacto en Beni del supuesto grupo irregular, fueron una válvula de oxígeno para el caso a favor de los acusadores. Sus testimonios terminaron sirviendo para que los delitos de alzamiento armado y terrorismo, aunque sea en grado de complicidad, tengan a sus primeros condenados.

Estas cinco personas, que durante el juicio dieron otra versión de lo ocurrido, al poco tiempo de haber sido sentenciados y sin mayor valor legal, volvieron a decir que los presionaron para cambiar sus verdaderas a favor del Gobierno. Tóásó y Tadic se marcharon del país en un operativo montado desde Europa.

Kudelka y Villa Vargas tratan de recuperar el tiempo perdido en la capital cruceña, en espera del cumplimiento de sus condenas fuera del encierro de una cárcel. Lo mismo busca Salces en su natal Beni. Sobre el caso prefieren mantener silencio, aunque sus versiones fueron puestas en duda desde el momento en que aceptaron ser culpables de algo que ellos por varios años sostuvieron nunca hicieron.

El juicio avanza lento y suman las dudas

Seis meses más y el juicio por el caso de supuesto terrorismo cumplirá cuatro años, convirtiéndose en uno de los más largos de los últimos años. Su avance es lento, hasta el momento solo se ha logrado iniciar la producción de las pruebas testificales, proceso que hasta el momento solo ha conseguido que se escuchen los testimonios de las personas que la Fiscalía propuso como parte de su acusación, restando los que deben hablar a favor de los acusados.

A lo largo de estos más de tres años, en los diferentes salones de audiencia del caso se escucharon versiones contradictorias de lo ocurrido. Se vio llorar implicados por las supuestas torturas a las que fueron sometidos y escuchar a exfuncionarios del Gobierno sobre un supuesto montaje; sin embargo, nada ha hecho cambiar la tesis del Ministerio Público, apoyada por el Ministerio de Gobierno, ya que pese a todas las dudas planteadas el caso se mantiene en pie dirigido por los jueces Sixto Fernández, Elena Gemio, Anastasia Calizaya y Sonia Mamani.

Las argucias jurídicas siguen haciendo que el caso tienda a extenderse. Si hasta hace un par de años algunos de los abogados, fiscales e implicados se animaban a poner fecha al cierre de este caso, ahora nadie se atreve a colocarle un epitafio al juicio, que en este última etapa comenzó a sufrir la suspensión permanente de sus audiencias por problemas de los miembros del mismo tribunal.

Texto: Christian Peña Y Lillo

Fotos:  Archivo fotográfico de EL DEBER

Videos: Pablo Cambará

Composición: Christopher André